Desvaríos de:

Escribo…

Escribo, para decir que no te necesito
Para engañarme para ahogar los gritos
Que dicen que te llame y que te ruegue
Que sepas que mi amor por ti se muere
Que nada va cambiar por lo que he dicho

Escribo, para pedirte que ya me perdones
Que no quería matar las ilusiones
De amarte para siempre como un cuento
Aunque lo se, me duele, lo presiento
Que nada volverá a ser lo de antes

Por eso escribo, para decirte que no te he olvidado
O engañarme y decir ¡nada ha pasado!
Que te he olvidado, que no pasa nada
Que no recuerdo ya ni tu mirada
La que surgia de ti, siempre enamorada

Escribo por eso, para engañar al sabor de tus besos
Que siempre surge al tocar otros labios
Que me recuerdan cuando a alguien abrazo
Y que no puedo ya dar otro paso
Para amar para olvidar y superarte

Por eso escribo, por tu sonrisa que miro en la luna
Que me recuerda cada noche obscura
Que no podre algún día superarme
Que mañana saldrá y volverá tu recuerdo
Hasta que la luna deje de alumbrarme

Por eso escribo, si… para olvidarte
Para borrar esa profunda herida
La que marco para siempre mi vida
Y asi dejar poco a poco de amarte

Por eso escribo, así… a cada dia
Para poder gritar calladamente
Que te amo y que estas en mi mente
Que no puedo olvidarte aunque quería
Te amo… mi amor y mi vida.

RUPO2012 (TRISTEZAS PENAS Y RECUERDOS)

Desvaríos de:

Delicias ajenas- Color Carne 939

De todas las materias, Sofía en la que se sentía más segura, era en dibujo. “Tienes muchas aptitudes”, solía decirle el maestro Martínez de la primaria. Vestido con su eterno traje de tres piezas, en color café, llegaba a clase con un viejo portafolios debajo del brazo. Era de corpulencia gruesa, moreno de téz y no muy alto. Sus ojos se veían muy pequeñitos y su nariz ancha y sumamente aplastada. “Es que da clases en escuelas de gobierno” decían algunas de sus compañeras. Aunque en el fondo reconocía que su maestro, efectivamente, no embonaba muy bien en el contexto del colegio Francés, le caía bien porque lo encontraba además de serio, muy paciente. Siempre se tomaba mucho tiempo con cada alumna para calificar, con justicia, los dibujos.

 A pesar de que de todas las clases, la de dibujo era su preferida, había algo que le frustraba enormemente. No tenía colores de marca Prismacolor. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que eran muy caros en comparación con otras marcas como Fantasía, Princes o Arocoiris. Cada viernes, día de clase de dibujo, sufría por no tener el verde olivo, el azul permanente, el magenta, pero sobre todo el color carne 939. Este último la obsesionaba. Si lo tuviera todos los personajes de mis dibujos quedarían como si de verdad fueran de carne y hueso; quedarían tan reales que hasta les pondría un globito arriba de su cabeza para hacerlos hablar y así hasta podría recortarlo pegarlos sobre un cartón y hacerlos actuar en una pieza de teatro pensaba mortificadísima con el ceño fruncido en tanto se las ingeniaba con el naranja y el amarillito claro para lograr un color carne aceptable, pero muy lejos de la realidad. Recuerdo que cerca de ella, a tan solo dos lugares de distancia, se encontraba su compañera Beatriz Wichers que también tenía muchas aptitudes para la pintura. Ella sí tenía colores Prismacolor. A la hora de la clase de dibujo, sacaba su caja en forma de estuche cubierta con imitación de terciopelo verde y la colocaba sobre su papelera a una lado de su cuaderno de argollas de dibujo. Entonces, con absoluta cara de envidia miraba de reojo sus 36 lápices bien paraditos en su estuche y con una punta maravillosa. Y en tanto coloreaba las mejillas de una muñeca con su humilde rosa de marca Fantasía, pensaba furiosa. Sé que aunque le pida a Santa Clos, al Niño Dios, a los Reyes Magos o al Ratón Pérez, jamás tendré unos iguales. Ni una caja de 12 me darían mis papás como regalo de cumpleaños o de santo. Son colores de niñas ricas. Son colores para hijas de mamás modernas. Son colores para niñas que tienen chofer y lonchera escocesa con termo. Si tan solo tuviera el color carne. Nada más con ese me conformaría, no pediría más… pensaba mientras delineaba confirmeza con su único rojo, el contorno del vestido de la niña que estaba pintando. Seguir

Desvaríos de:

Aerials

No te muevas, no respires, no desvíes las pupilas de su endiosado trayecto.

El que se esconde pierde, la transpiración se hace profunda, las voces cálidas refrescan con una nerviosa carcajada, tratas de fijar el objetivo en aquel triángulo menos indecoroso: entre los ojos, sobre la nariz.

No funciona, lo sabes por qué ya ha iniciado el juego.

Mantienes la distancia, el vaivén de las manos revoloteando, la expresividad innata otorgada por la naturaleza, tu sangre así lo exige, tu cultura así te ha moldeado. Eres un cúmulo superfluo de señales, tus sonidos se hacen graves, esperas el momento oportuno, desarmas tus lentes inclinas la cabeza hacia adelante, tus manos se entrecruzan a la altura del mentón, lo reposas insinuando una sonrisa… tuerces los labios y frunces el ceño.

Observas con paciencia como los límites se acortan.

Se recoge el cabello con delicadeza, gira el cuello, sube la apuesta. Los minutos pasan, las sutilezas se tornan menos suaves, más atrevidas. Amabilidad aprendida, caballerosidad por costumbre, un poco de picardía, algo de inocencia, dialecto impecable, conocimiento somero, humor simple, la prueba de fuego.

Toma el pequeño y elegante portafolio, lentamente los papeles extiende. La carpeta se cierra con delicadeza, la muñeca se endereza y los ofrece. La mano se queda ahí pegada, esperando un toque que tal vez nunca llegue, el que encienda la chispa, el que explote la muerte. Aquel que tú sabes que ansiosamente de ceder ante el momento… no sabes lo que sucede.

Y ahí se queda esperando, por un momento decisivo.

La puerta se estremece, una figura familiar se aproxima, el encanto se rompe, todo fue en la oficina. Te da la gracias con exceso de condescendencia, se acomoda el vestido y pierde el interés al notar la indiferencia.

El siguiente cliente, un gordo grande y malhumorado.

Y solo te quedas pensando: apasionante, adictivo y peligroso. Niégame que no lo has vivido. Pero más allá de los estímulos, incluso de la sensación vibrante, más allá de imaginarte haciendo y deshaciendo ahí mismo, más adelante o en la oscuridad de un hotel, está la idea embriagante de saberte especial, de saber que has podido y es tu decisión el haber desistido…

La pregunta deja de ser entonces ¿es tu naturaleza lo que detrás de tu coquetería se esconde? y empieza a convertirse en un … ¿hasta cuándo y hasta dónde?

‘Cause we are the ones who want to choose, always want to play but you never want to lose…

Desvaríos de:

Sus Ojos

Ella y el, sus ojos. El encuentro fue casual, inesperado, inconsciente, del que busca sin saber lo que busca y lo encuentra.

No hubo más de tres palabras, en ese momento no existía tiempo ni espacio, principio ni fin, tan solo una sutil invitación.

Ella un alma pura, libre, soñadora. El, un espíritu indomable, rebelde, apasionado. El chispazo fue instantáneo, sus ojos.

Ella, la curiosidad, la expectación, tal vez la monotonía de la vida. El, un sueño, un presentimiento, una corazonada, el destino siempre impredecible los unió.

Ella, temerosa, desconfiada, conflictiva. El, cauteloso, provocativo, adulador.

Ella, ausente, indecisa, calculadora. El, ensimismado, deseoso, perturbado.

Sueños compartidos, deseos contenidos, la bella historia comenzó, sus ojos, océano de miel, paraíso anticipado, mar de pasiones, sin más límites que el inalcanzable horizonte en una puesta de sol, sus ojos, inexplorados, de belleza salvaje, hermosos, retadores, mostrando tanto y nada a la vez, cuanto hay por descubrir en su misterio, en su abismo, en su inmensidad.

¿Quién ha visto jamás unos ojos como estos? De frescura natural, de tan radiante belleza. ¿Quién no ha querido alguna vez, por un instante reflejarse en ellos? Cualquier cosa en la vida vale nada con tal de perderse en su inmensidad, beber del manantial de sus sueños y habitar por un momento la plenitud de su belleza.

Un paso, dos pasos, vuelta atrás y comenzar de nuevo, lo bueno cuesta, nadie dijo que las estrellas estuvieran al alcance de las manos, tus ojos, las letras nos unen, la distancia nos separa, pero ambos corazones palpitan al unísono, valdrá la pena, ha valido la pena, tan solo por el hecho de reflejarme en tus ojos.

León Rasurado.

Desvaríos de:

Arena y Sangre: Traición.

El calor abrasante hacía despedir un hedor nauseabundo  entre aquel arremolinado tumulto de cuerpos en el pequeño cuarto.

Cualquiera pensaría que sus últimas ya planeadas horas las pasaría un poquito más agradable.

Bueno, en lo que cabe, incluso a sabiendas de que vas a ser ejecutado.

O eso pensaba Acrelio, quien trataba desesperadamente de medir distancia con sus harapientos compañeros. Se sentía terriblemente abrumado. De repente, de la noche a la mañana, su tranquila y poco interesante vida se había desmoronado. Vituperado, vilipendiado,ofendido, escupido y rechazado por la sociedad.

La primera en darle la espalda fue su mujer.

Eso no era sorpresa, lo esperaba desde aquél día que al regresar temprano de las oficinas del Acervo Cultural e Histórico de la Región la encontró semi-desnuda y con un par de esposas colgando del cabezal de la cama.

Debió ser el vigilante, el jodido vigilante del edificio que en su huída dejó parte de sus cosas- pensó.

Como nunca pudo comprobar nada y la mujer porfió hasta las lágrimas que hubo un intento de robo, solo se pudo conformar con mirar con recelo al guardía todas las mañanas al abandonar el edificio.

Pobre tipo, lo juzgué realmente mal.

Por lo menos, con su última voluntad habría de morir con dignidad. Había mandado traer su traje, el único recién comprado que tenía, en color gris con chaleco, su corbata de seda azul bajo, calcetines a juego y un par de zapatos de charol. Le llegó todo junto con una pequeña llavesilla de color plateado  para abrir la caja metálica de la misma tonalidad que había estado en el buró desde que ingresó al hotel de arraigo.

Era la imagen misma de la pulcritud cuando salió del mismo.

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Desvaríos de:

Amor de rato, amistad de siempre

¿Cómo pude quererte tanto?
¿Cómo pudieron mis ojos desterrar en llanto?
¿Te quise? ¿Te quiero? ¿Te querré?
No encuentro la respuesta, no lo sé.

Tus suaves ojos, tu ternura piel,
tus ideas locas, ¡oh! trazos de mujer,
una sonrisa segura, plática ávida,
eres como el sol de mediodía, cálida.

Acaricié tu boca, besé tus labios,
abracé tu cuerpo, callé tus manos,
rocé tu pelo, me enredé en tus brazos,
¿toqué tu alma? ¿me quisiste un rato?

Te sentí de nuevo como si fueses mía,
como si no hubieras partido aquél frío día,
después de tantos años, de tantas agonías,
¿por qué este sentimiento, otra vez, vida mía?

¿Qué fue lo que sentiste? Me pregunto ahora,
un poco de cariño, temor en aquella hora,
¿miedo? ¿deseo? ¿amor? ¿deshonra?
amistad perpetua, luz de aurora.

Es mejor callarlo, enterrarlo, guardarlo,
este sentimiento duro, espontáneo, árduo,
el intérprete puede estar muy equivocado,
conservarlo hundido, hasta que te vea mirando,
y digas: ¡hola! ¿quieres subir a mi cuarto?

Kolonoskopía

Desvaríos de:

Mañana si.

Abrir la puerta como un caballero,
llevarle rosas, un globo y un te quiero.
Y me dirá ¿que traes? ¿porque te quedas viendo?,
mientras sonrío claro, tal vez de nervios.

¿Y que le digo? otra vez yo pensando,
¿me enamoré? preguntará que cuando…
Y le diré que cada día que pasa,
cuando sonríe, cuando saluda, cuando me abraza.

Luego diré que su hermosa sonrisa,
que su cabello, su cara tan bonita.
Diré también que llevo tanta prisa,
que yo la amo, mi corazón me grita.

Y que lo escucho cada que me despido,
¡dile que la amas ya, se mas decidido!.
Y yo sonrío, me espero pa’ mañana
y ya de eso a pasado otra semana.

Lo reconozco soy tímido, lo sé,
pero te amo, mañana le diré…
Luego un abrazo, tal vez un tierno beso,
pero los nervios me ganan y por eso,
no digo nada al verla en la mañana.
Y así de a poco pasará otra semana,
y en la noche otra vez me decido
a decir te amo y me duermo tranquilo.

Pero ahora si, me prometo tranquilo.
No pasa un día en serio que ya no,
mañana, te amo, mañana le digo yo.

Tranquilo corazón yo ya lo decidí…
Late tranquilo… mañana en serio, mañana si.

RUPO2012 (ENAMORADO).

Desvaríos de:

¿Cómo morir de amor?

Todo el lugar estaba inundado de aquellos aromas que bien combinaban con la época del año. Se podía percibir el perfume de la infinidad de flores del  pequeño mercado. Él se entretuvo en uno de los puestos de mayor tamaño. Era atendido por una anciana de unos setenta y cinco u ochenta años, que le dio la impresión que desentonaba con la frescura del resto del jardín imitado, aún así, en ningún momento le dejó de sonreír lo que le valdría tres flores  de cortesía.

No podía decidirse entre los colores.

Definitivamente su elección no tenía que ver con los tamaños, ni los aromas, ni las espinas ni la exotiquez de la planta en cuestión. Pensaba más bien qué tono sería el que mejor lo representara. Mateo tenía 26 años, era alto de facciones finas en contraste con su complexión. El cabello oscuro acentuaba su palidez natural. Las cejas pobladas enmarcaban unos magníficos ojos avellanados de los cuales era imposible decirse otra cosa. Al fin se resolvió por unas fastuosas orquídeas. Caminaba a paso lento, absorto en sus pensamientos. Meditaba  una y otra vez cada movimiento que tendría que hacer.

Esto de las flores en definitiva es demasiado- se dijo- ¡Lo que hay que hacer para que las cosas salgan como uno quiere!.

Entonces recordó el día en que la conoció. Hacía ya más de un año en la oficina. Fue justo en el tiempo en que Mateo estaba obsesionado con una promoción que le fue negada al menos en tres ocasiones. Se consolaba diciendo entre dientes - ¡Qué imbéciles ciegos todos! Pero se van a arrepentir.

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Desvaríos de:

Danzón

Siempre se empieza con una mirada, mirada tierna o apasionada que desata un sin fin de sentimientos, no cualquiera puede bailar un danzón así como no cualquiera puede sentirlo. Bailarlo es seguir lo que dicta el corazón y no solo la razón, sentir que los pies se mueven al ritmo de las notas es envolverse en la magia de la inspiración. Al compás de las notas, al vaiven del vestido, al movimiento sensual del abanico la dama hechiza a su compañero, insisto no cualquiera puede sentirlo.

El galanteo, el cortejo es una ceremonia sagrada, dentro de la pista las manos se funden, así como también el alma acompañados de los instrumentos donde el corazón se convierte en uno de ellos, los instrumentos vibran el corazón también.Solo son algunos minutos pero dentro de la pista de baile parecen eternos, al bailar quisiera que la música durara por siempre, cerrar los ojos y perderme. Disfrutar cada nota, cada paso, cada instante que se baila en la pista. Sentir la catarsis que produce el danzón es una experiencia que se debería vivir una vez en la vida al menos, es un acto de purificación del alma que dura por siempre.

Al terminar la música las miradas se vuelven a cruzar, camina uno disfurtando el momento abandonando la pista de baile, quedando embelesado con los parsimoniosos movientos de la pareja, la elegancia es algo que no se debe dejar de lado en este baile, es respeto, tradición y pasión.

 

 

Al final de todo solo espero volver a sentir lo que provocas en mi, gracias danzón.

Chachín Pachuco de Juárez.

 

Desvaríos de:

Gracias.

A la vida que tengo le he pedido
ser feliz y no hacerme el ofendido,
y tener para mi muchos amigos
que de un abrazo a mi me den su abrigo.

A la vida que tengo le agradezco
a la familia a la que pertenezco,
mi padre, mi madre, mis hermanos
que amo tanto y que estan tan lejanos.

A la vida que tengo le agradezco
solo estar vivo aunque no lo merezco,
a mi dios le agradezco la alegría
de ser feliz, de despertar, de cada dia…

A mi dios por dejarme la fortuna
de poder por la noche ver la luna,
de amar a alguien y ser correspondido
sobre todo el haberte conocido.

Gracias por todo mi dios… muchas gracias.

RUPO2012 (DE SUEÑOS Y DESVELOS)